Apenas llegó se marchó.
Y apenas se marchó volvió.
Un “nunca más” se deslizó
entre sus labios de cartón que,
humedecidos,
abrieron paso a la incredulidad:
entre fibras vegetales
que una vez fueron la página
de un papiro hecho pedazos
que narraba la historia infeliz
de quien una vez se fue,
se alejó y se marchó,
y al volver dijo,
consciente de su irrealidad,
como punto final y colofón,
un “nunca más”.
Isabau
La fotografía está tomada por Mr. Jay Jay, pero era inevitable hacer esta asociación literario-visual. Detallismo, textura y simetría pictórica. La Europea, retrato de El Fayum, Antinoópolis.
